Semillas de Juventud Siglo XXIBrennaFrancisco ScaliseMariya MelnychukLaura Vanessa González SolerNicoll Valeria Piaratoba SolerMaría José CarreraFanny Margarita Andrade RiveraAntonia RubioGabriel Alejandro López PepaZulay GaiborCruz SánchezRosario Litardo CastroMartha JiménezMelina VeronGestores /Encuentro 2020 Ecuador AnfitriónBerenice AllendeAntonio Silva MojicaMilena Valentina MariñoRebeca Elizabeth Morales Vitas*Amadita CisnerosCristian Dario GrittiRuy FacoFranco Reinaldo PouRenata CapurroiCarolina Proetofunza 1FUNZA 2Michelle Carolina Gómez Coello & Cecilia Gómez CascoFranco Daniel ComerciFernandita López Gómez.Daniela Alejandra Morales GómezThiagoNadia de las Mercedes LunaLaura Ximena Antoniazzi AlbertYésica ZalazarLetras del Andén Ecuador 2020Trinidad Antoniazzi AlbertGersilmar Noelsi Araujo VizcayaJuan Esteban Chávez SerranoAlejo Iván DelbonAndrés Felipe Castellanos MontoyaJuan Daniel Peña García.Mariana López GutiérrezNatalia RecepckaIgnacio AlcarázMaría Gracia Reyes Trujillo -Johanna CastilloSemillero Ma. de los Angeles AbornozSemillas de Juventud Siglo XXI Sote Panelas ColombiaPretextos del SolsticioLos Niños del mundo dibujan la PazPoesía de la Paz Por los niños del mundoArlethJavierMensajes al editorOpinionesAfiliaciónALAS EN CONCIERTO DE ALBORADA 2021

Todo título subrayado es vínculo al tema indicado

Naciones Unidas de las Letras & Semillas de Juventud Siglo XXI ENCUENTRO VIRTUAL INVITACION Y CONVOCATORIA VOCES DE ESPERANZA III Octubre 18-22- 2022

Fanny Margarita Andrade Rivera

UNILETRAS/MARGARITA.jpg

NEWLOGO.jpg

  

Fanny Margarita Andrade Rivera
 
Bienvenida a la Paz para nuestro tiempo y el tiempo de nuestros hijos y los hijos de sus hijos  a través del cultivo de las Bellas Artes en los jardines de su mente y sus corazones
 
Postulada por Mae de la Torre, Gestora de  Semillas de Juventud Siglo XXI Quito Ecuador
o

Corcel, soy corcel

 

Corro, corro dentro de un corcel...
puedo tocar el viento que se enardece de pasión,
puedo pisar la hierba que me lleva hacia la montaña azul.
 
Me adentro a una espesura de ciprés,
color a eucalipto,
a tentaciones prohibidas
que alientan el interior de mi ser,
y dejo atrás el aroma a pino y miel.
Siento la tierra que penetra en mí,
por mis pies, 
por mi piel.
 
Corro, corro contra el viento
y él se introduce en mí,
y soy del horizonte,
del crepúsculo,
que miran mi corcel correr.}

Baúles

¡Baúles! Tengo baúles
por abrir, por vivir
por entrar...
y jugar en ellos a ser su aroma
que queda,
que penetra
como quena
como savia.

¡Baúles! Tengo baúles
por soñar, por dormir,
y renacer...
y sonreír fuera,
y llorar corriendo
de bálsamos
y sueños.

¡Baúles! Tengo baúles
para construir, para dar,
para recibir...
y abrirlos de grande
para que salga en ellos
el alma,
la vida.

¡Baúles! Tengo baúles
por danzar, por sentir
el misterio, la quimera...
y ser el viento que corre
con pino,
con roble.

¡Baúles! Tengo baúles
que pintan, que cantan,
lo verde, la esperanza...
como el Pintor eterno,
que sumerge,
que ama.

UNILETRAS/colibrI.jpg

Amanda
 
Le extrañaba ver los adornos de Navidad colgados sobre el espejo en el mes de abril. A decir verdad, no sabía qué era más desconcertante
si el tiempo que se había quedado atrapado en el dorado de las guirnaldas, o su aspecto cenizo reflejado en el cristal de la pared,
que la observaba de frente, como acusándola con desdén su terca altivez. Quizá el culpable era el cansancio que la había ultrajado su oxígeno,
dejándole a pago la fatiga entremezclada en sus huesos. Desde hace años, se había convertido no solo en su acompañante que la arrastraba y vejaba,
sino en el artista que la maquillaba de ojeras, haciendo que su palidez compitiera  con el albor de cada mediodía.
 
Alejada del ruido de la cotidianidad, había llegado sin esperanza alguna a aquel lugar de pocas mesas y pintura desquebrajada, apretujado,
que impedía el caminar y los deslices de pasos entrecortados. Como un escondite que la protegía de todos y de nadie, se sentó en un rincón apegado
a la única ventana que existía, como un escape quizá, o simplemente por falta de opciones. Agonizaba por una taza de café con pan y queso,
y mientras jugaba con sus manos que hacían eco al golpetear constante que los dedos le daban a la mesa, pensaba que el lugar era una
cantina de cabizbajos que la habitaban de noche; taciturnos,  todos ellos la miraban sin verla. 
 
Sedienta de calor, ansiaba acariciar su taza de café, más que saborearlo, pues conocía ya de la amargura de su esencia,
del hervir de sus raíces y del magnetismo de su aroma que, muchas veces, la había envuelto en extraños desvaríos melancólicos.
¡Cómo atraía el pasado nostálgico aquella bruma de infusiones que la provocaban taquicardia, cansancio y ensoñaciones. 
Miraba, entonces, la calle agazapada entre la neblina, arrastrando a la gente que deambulaba como sin historia,
como fotografías que se desvanecían de viejas,  amarillentas y rotas, hechas de rostros descoloridos no tanto
por el pasar de los años sino por las huellas de pena y olvido.
 
Amanda recorría con su mente los ventanales de las casas de campo y de los edificios de afuera,
se veía toda ella vaporosa, cantando al son de violines y guitarras; bailando con caballeros de corbatines y trajes de cola,
entre  brindis, risas, aplausos y,  vestida de novia. Con luces que adornaban cipreses y pinos silvestres, lejana ella se desvaneció 
en el suelo embadurnado de brillos y llantos, y tendida sobre tules blancos y guantes de seda, desfallecida, 
la llevaron después de la boda a su entierro. Fría,  Amanda transita siempre calles y bares, nadie la mira,
solo escuchan su traquetear de noche y de día, y ella evoca guirnaldas, pasiones y cafetales.
 

Adioses

 

Ayer salió
con su mochila
y su alma en casa dormía...
Camino de luces
y ruido,
sin nada que aliente,
que llame.
 
Y ella lo miraba
sin saber que no volvería,
sin tiempo
que lo acoja
con calor,
con dolor
sin agonía.
Las nubes percibían,
los cerros  esperaban,
el vacío lo atrapaba
en el infinito,
en la nada.
Y ella sollozaba
con sus manos y pupilas...
Tejía sus adioses
con locura y suspiro,
y entre túneles y quebranto,
se moría, se moría,
entre olvidos y mortajas.

 

Mantengo comno lema de vida  y ejecutorias, el compromiso de grupo y la fraternidad, atributos  fundamentales  para  amar lo que uno hace y hacerlo  como  reto y no como una carga. Me gusta el arte, en todas sus formas. Soy escritora y  amo la lectura  como medio para descubrir infinidad de situaciones de mi entorno y de respeto, empatía y tolerancia con la humanidad;  Licenciada en Ciencias de la Educación, Universidad Técnica Particular de Loja,  tengo xxperiencia en la enseñanza y cuidado de niños y niñas de nivel inicial. Aptitud para guiarlos con paciencia y empatía; y talento para conducirlos en actitudes de seguridad yautoestima. Comprometida y responsable con las tareas encomendadas, así como con el entornoorganizacional, prudente y perseverante; además de creativa, cortés y presta a ayudar en toda tarea requerida.Permanezco alerta al  conocimiento de nevos escenarios y tendencias de la comunicación en el umbral del tercer milenio.

emal  rmarriveraortiz@yahoo.es