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Bienvenido a la Paz para nuestro tiempo y el tiempo de nuestros hijos y los hijos de sus hijos  a través del cultivo de las Bellas Artes en los jardines de su mente y sus corazones

Juan Sebastián Sendoya (Creando el futuro de Semillas de Juventud SiGLO XXI)

Tempestad

 

Cuando vengan las lluvias torrenciales,
con sus estruendos, con sus rugidos.
Cuando vengan las aguas turbulentas arrasando el valle 
y toda vida se vea ensombrecida,
hazles saber que las tierras devastadas, no fueron tierras anónimas.
¡Enfrenta la tempestad! 
Que no oiga sonidos de ahogo, sino gritos de guerra. 
Que se quede con la certeza de que hubo algo distinguible 
entre el barro revuelto y los trozos indistintos del fulminado valle.
Cuando los cielos se ensombrezcan
de ceniza, plomo u arena. 
Cuando vengan los muros de fuego,
hazle saber
que hubo un aniquilado aquí y no solo
tierra quemada.
¡Enfrenta la tempestad!
Que sepa que aquel día no sólo aulló el viento.
Cuando venga el frío, 
y muera el calor del mundo. 
Cuando el hielo todo lo devore, 
hazle saber que no todo que se congeló con igual facilidad.
¡Enfrenta la tempestad!
Que se sorprenda la historia de que ahí
hace años 
hubo un día calor.
Cuando venga la sequedad 
y se vuelva toda la vida imposible en un gran desierto marciano,
cuando sean los árboles más polvo que planta,
y los amores más alucinación que sentimiento.
Hazle saber que el color ocre de las tierras baldías no creció con facilidad,
dile que ahí hubo un día un color llamado verde.
¡Enfrenta la tempestad!
Que esté al tanto de que entre los fines a secas, hubo una muerte, 
con nombre propio.
¡Enfrenta la tempestad!
Con todo lo que tengas 
cada gota de sangre en las venas y cada decibel de la voz.
Que sepan la tempestad y sus cielos negros. 

 

La bella durmiente
 
Caballero se acercó a La Bella Durmiente y por un momento apreció la belleza de esta hermosa doncella que yacía inmóvil. Luego vio la sangre que empezaba a brotarle de la nariz, y poco después vio como empezaba a convulsionar.
En completo terror Caballero tuvo que llamar a los paramédicos y ver cómo le inyectaban adrenalina en el pecho para revivirla. Desde ese día en adelante, el señor Caballero jamás volvió a lidiar con strippers que tuvieran nombres de princesas... o con cocaína.
 

Narciso con mantequilla
 
Toda su vida Rojo había sido el centro de atención, así que no era raro que fuera todo un Narciso. Su trabajo era literalmente atraer las miradas de las personas que entraban al establecimiento y hacer que se maravillaran con su enorme y hermoso cuerpo. A decir verdad, era bastante bueno en ello.
Cuando al final los dueños del establecimiento le dieron su bañera privada, el viejo Rojo sólo pensó: "Diablos, ya era hora de que alguien premiara mi belleza" y muy contento se sumergió en el agua caliente.
Se relajaría en la bañera por al menos 18 minutos. Luego, pensaba Rojo, iría a hacerse una manicura en las pinzas con los peces limpiadores del acuario.
Lastimosamente después de su baño relajante en agua caliente, lo que siguió para aquel decápodo narcisista fue un tratamiento de belleza de cuerpo completo en salsa de mantequilla.


León
 
Cuando la dueña de León cambió sus hábitos alimenticios la vida de León dio un giro para peor. Súbitamente ya no había jamón en la nevera, y por tanto ya no podía ordenarle a la mujer que le diera su porción cada vez que abría la nevera. Tampoco había ya nada bueno en los platos cuando la dueña terminaba de comer. Subirse a la mesa y registrar los platos se había vuelto una tarea cada vez más decepcionante.

 
Los usuales cubos de carne y pescado secos no habían cambiado, pero de cuando en cuando la mujer cambiaba algunos de los cubos por terrones horrendos de materia vegetal coagulada. Y por  si  no fuera poco, tenía el descaro de susurrarle: "Es mejor para nosotros León, te vas a sentir mucho mejor cuando hagas el cambio"

 
León era paciente, siempre y cuando la estúpida mujer dejara de cambiarle sus cubos de carne seca podría sobrevivir a base de las ratas de la despensa y las palomas del balcón. Si la mujer sabía lo que le convenía, se daría cuenta de su error y volvería a dejar la cosas como estaban, de otro modo y muy a su pesar, León se vería obligado a hacer uso de los inútiles 75 kilos de carne vegana que últimamente andaban rondando.

Haikus

De bellos labios
Tendré únicamente
Falsas sonrisas


Tosco herrero
Para ti es imposible
Reparar flores

 

Tú, bella dríada
En árbol de cerezo
Inalcanzable

 


Tomé tu mano
Justo en frente de él
No lo lamento


Cuantos errores
Hombre enamorado
Nunca la tendrás


Joya andante
Tu cabello de rubí
Tu piel de marfil

 

Labios lejanos
imposibles, en verdad
Sólo un sueño

 

 

Ver en silencio
Al árbol de cerezo
Ajeno, feliz

 

 

Perro dormilón
Ante voz de paseo
Te pones de pie

 

 

Frías burbujas
Bajan por mi garganta
Dulce dañino

 

 

   


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Juan Sebastian Sendoya

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 Desde los tempranos catorce años he sentido un intenso amor por la escritura. Si bien tuve torpes inicios en este arte, se volvió mi más querido amor y así mismo mi carrera. A los 18 me encontré de lleno con el género de la ciencia ficción y desde entonces ha sido el género en el que ha especializado mi escritura. 

Actualmente cuento con tres publicaciones en 20/20, la Revista Javeriana de escrituras creativas. Y una colección de cuentos sobre criaturas extrañas publicada gracias al esfuerzo de los estudiantes de la naciente editorial Sirena de látex. Además de ello cuento con una novela de ciencia ficción apocalíptica, la cual fue mi tesis de grado.  Dados mis estudios en esta universidad, tengo conexiones con muchas de las instituciones literarias de la Pontificia Universidad Javeriana. Tales como:

 

-Revista literaria 20/20
Coloquio de estudiantes de literatura

 

Como escritor me relaciono constantemente con el arte de las letras en la producción de mi contenido, sin embargo he tenido mucho contacto con el mundo de la ilustración. Laboralmente me desempeño como redactor de contenido académico especializado en literatura.Formé parte del taller de literatura creativa, del distrito de Suba en donde expuse como proyecto final varios de mi micro cuentos. 

 

 

juanseforever@gmail.com

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Cardumen de pirañas literarias

La mini-ficción o la narrativa súper-breve es una forma de escritura relativamente nueva que se especializa, como su nombre lo indica, en la brevedad, la síntesis y muchas veces en la sorpresa de ver muchos significados e historias condensados en una lata muy, muy pequeña. Si para Cortázar el cuento ganaba por knock-out la mini-ficción es sólo el golpe ganador, el resto de la pelea podemos obviarla.

Este género hace su mejor intento de entregar el impacto de un cuento completo con tan pocas palabras como sea posible, es el sabor del cuento en su más mínima expresión.

Si la novela es una ballena y los cuentos son tiburones de variados tamaños, la mini.ficción vendría a ser una piraña, pequeña en apariencia, pero feroz en su naturaleza.

A continuación, un pequeño cardumen de pirañas literarias.

 

El señor es mi pastor
 
¡Oh no! ¡Oh, ¡Dios, no! Gritó aterrado Eduardo mientras veía cómo una rauda mano que sostenía un afilado objeto se acercaba a él.
¡El señor es mi pastor! ¡El señor es mi pastor! Gritó desesperadamente sintiendo como el afilado aparejo estaba por rosarle la piel. Cerró los ojos un instante antes de que el filo lo tocase y gritó por última vez su plegaria: ¡El señor es mi pastor!
Entonces, el alboroto de Eduardo fue acallado... Es que, en definitiva, las ovejas son muy paranoicas cuando llega la hora de esquilar.
 por la casa.

Seguridad de aeropuerto

La pequeña Lucy Fernández tuvo que detener su alegre marcha para pasar por la seguridad del aeropuerto. Con sus ojitos de extraño color lanzó una inquisitiva mirada a la puerta detectora de metales, y se quedó en aparente estado de confusión.

Uno de los agentes de seguridad se acercó a Lucy, y arrodillándose le susurró a la niña con dulzura: "Esa puerta es para evitar que personas malas lleven cosas peligrosas a los aviones."

La niña con ternura se rió  del hombre, le estornudó con descaro en la cara y despreocupada pasó a través de la puerta.

Una vez del otro lado, la pequeña miró al agente con sus bellos irises escarlata y le dedicó  una última sonrisa llena de malicia...

Poco fue lo que el agente de seguridad pudo hacer; mientras caía mortalmente enfermo. Lo único que logró, fue ver con terror los diabólicos ojos de la niña, que ya sin remedio se empezaba a alejar.

 

Biología marina fantástica

Los marineros del naufragio aprendieron mucho de las sirenas aquella vez en los botes salvavidas. Por ejemplo, aprendieron que las sirenas del Atlántico, a diferencia de sus primas más tímidas y solitarias del Pacífico, se mueven en grupos coordinados de cuatro a seis individuos.

Aprendieron también que las sirenas del Atlántico no cantan en absoluto, más bien emiten vocalizaciones complejas, que usan para comunicarse unas con otras y darse entre ellas la posición de objetos flotantes que puedan encontrar interesantes.

En una inspección más detallada, los marineros aprendieron también que las sirenas del Atlántico tienen ojos más pequeños que los de sus contrapartes pacíficas, pero que lo compensan con un sentido del olfato que puede oler una gota de sangre o sudor a millas de distancia.

Al final del día los marineros uno a uno descubrieron muchas cosas sobre las sirenas, pero de todo lo que descubrieron a lo largo del naufragio, el dato más relevante que lograron recopilar fue que las sirenas del Atlántico, a diferencia de las mansas sirenas del Pacífico, son primero, ferozmente carnívoras y segundo, no muy quisquillosas con su almuerzo.

 


Riesgos laborales

El francotirador apuntó a su objetivo: una mujer de metro noventa que se distinguía de entre la multitud por su piel extrañamente blanca y su atuendo negro, sus manos eran delegadas y estaban coronadas por uñas notablemente largas.
¡Bang! Fue rápido y relativamente limpio.
Cuanto terminó, recogió sus cosas, desmontó el rifle, lo guardó, y se sintió feliz por ser efectivo en su trabajo. Por un momento se relajó y pensó en gastar el dinero que había ganado con ese certero tiro; entonces, desde atrás,  unos suaves dedos con uñas afiladas acariciaron su cuello desprotegido y una voz difícilmente humana le susurró:  -Fallaste-

El tirano bigotudo
 
Al mirar por la ventana Adolfo se relamió los bigotes. Pensó que era un lindo día para salir afuera. Luego, en la distancia, divisó un transeúnte y poco a poco un cúmulo de ira empezó generarse en sus entrañas. Cuando el transeúnte estuvo lo suficientemente cerca, no pudo controlarse y lanzó un montón de gritos y malas palabras. El transeúnte por mucho que oyera la gritería, apenas volteó la cabeza y continuó con su camino.
La ira afortunadamente desapareció tan ponto el transeúnte salió de su vista. Adolfo procuró calmarse, siguió mirando por la ventana y se volvió a relamer el bigote. Pronto, pensó el pequeño tirano, dejarían de llamarlo escandaloso, latoso y neurótico, pronto podría subirse al sofá las veces que quisiera, pronto, el mundo se arrodillaría ante la raza suprema: el Schnauzer