POETAS DE TODOS LOS TIEMPOSElza MocciaLucio Moreno MorenoJorge Hernández SalazarDIA DEL ESCRITOR ARGENTINODIA INTL. DEL MEDIO AMBIENTE, ANTOLOGIAAMERICA MADRECecilia de la Cruz Gómez CascoCarmen del Rosario Gómez CascoClara Salas Pardo Figueroa*Carmen Amelia Cerón GómezCecilia Jiménez de SuárezBeatriz Pinzón de DíazAlejandra EtcheverryLUZ MERY HERRERA MUÑOZ LumaWinston OrilloELBA ROSA CAMARGOISABELLA PIEDRAHITANelly Velasco DuarteJorge Dávila VasquezClara Inés González BeltránIanni Carina CeciliaNelly V. B. Forni de MarinaOscar Galvis BeltránLuis Manuel Fontalvo SánchezMartha Hilda Velandia GonzálezRodolfo Attilio GriffaRomina Florencia CabreraRUBEN DARIOLuis Fernando García NúñezGerman Alberto Garcia Santana*Isabela Piedrahita*Myriam Alberganti*Carlos Alberto de la Cruz SuárezRecuerdos del OLVIDOBrayner Abrahan Gómez BaezValentina ManzanoSTACATTORobin Germán Prieto OrtizMiguel MontenegroEunate GoikoetxeaArmenuhi SisyanNélida Miriam RobledoMoni MunillaADRIAN ESCUDEROMartha Golubenko FerreyraAmanda PatarcaGladys Graciela CarrizoMaria MistriotiRubén Darío Segura PáezQUEEN SARKARMARILUZ DIEZManuel Antonio González HenriquezRosario Isabel Díaz RamírezMireya Avellaneda GutierrezLuz Mery Guzmán Lamprea1810-1819-2019 Independencia de ColombiaSilvia Mabel VasquezDesiree Katerin Correa de Guzzardi.Carlos Wilson Rodríguez FerreiraLuz Virginia LaverdeMyriam AlbergantiLuis Alfonso Espinosa MorenoJuan Sebastian SendoyaClara Inés Mateus HoyosEmundo Torrejón JuradoLa Poesía en la vida de los militares- IIMujer Palabra y PoesíaBelisario Luis Romano GüemesMauro Sebastián Rastelli PolancoMaria Eugenia Morchio RigaldAriel Lombana Kerzhakov,Mujer, Palabra y Poesía (II)Beatriz Carretero de CanceladoBeatriz PinzónAlicia Bernal de MondragónYolanda María Jorge BesteiroAdriana Graciela BalocchiCorina López

TODO TITULO SUBRAYADO ES VÍNCULO A LA PÁGINA CORRESPONDIENTE

Adriana Graciela Balocchi

NEWLOGO.jpg

SEMILLA.jpg

Bienvenida a la Paz para nuestro tiempo y el tiempo de nuestros hijos y los hijos de sus hijos  a través del cultivo
de las Bellas Artes en los jardines de su mente y sus corazones
 
 

 

UNILETRAS/Balochi.jpg

Niño Mapuche

 

Ojitos negros, inocente,
que me miran, asustados
mezcla de miedo y asombro,
hermoso niño mapuche.
 
Huellas de suelo agreste
están en tu piel, arraigadas,
tan curtida por el frío
y tan reseca por el viento,
oscura como la tierra
que habitas y te  
Sé que esa vincha que llevas
recogiendo tus cabellos,
es el sello de tu pueblo
con sus guardas coloridas,
las tejieron las mujeres
orgullosas de su origen.

UNILETRAS/niomapuche.jpg

 

Yo quisiera que tú sepas
que comprendo tus temores
que me duelen tus pies descalzos 
y que me avergüenzan tus penas.
 
Nunca cambies tu mirada,
no permitas que los otros
que no entienden de tu raza,
a veces por ignorancia,
claven espadas de odio
en ese rostro tan puro.
 
Yo mantengo la esperanza,
y te pido que me creas, 
que un día los derechos
de tus ancestros y tuyos
serán por fin reconocidos;
que caminarás con orgullo
sin vergüenza ni temores
en esta tierra de todos.

 

 


Frágola

 

 

El deseo del ruiseñor
Érase un ruiseñor que una vez había sido hombre y que por un extraño hechizo se encontraba condenado a vivir atrapado en un cuerpo de pájaro.
No estaba tan apenado por su suerte, porque poseía un bonito plumaje y había sido dotado de una voz extraordinaria, su canto era su orgullo y era capaz de dejar boquiabierto a cualquier ser que escuchara sus gorjeos; pero se sentía indefenso viviendo entre los árboles del gran bosque, siempre expectante ante el acecho de algún cazador furtivo. Además y por sobre todas las cosas, lo que más lamentaba era su soledad, anhelaba el amor de una mujer y sabía que eso era imposible en su condición.
Deseaba con todas sus fuerzas que se rompiera el conjuro para volver a ser el hombre que había sido, aunque sospechaba que probablemente eso jamás sucedería y que continuaría siendo por siempre un ruiseñor.
Una noche de primavera, en la que no podía dormir, se posó sobre una piedra en medio del lago. La luna plena reflejaba su luz sobre el espejo de agua y le devolvía al pájaro su delicada silueta. Al verse reflejado, el ruiseñor sintió una tremenda pena de sí mismo y deseó estar muerto, no quería seguir viviendo de ese modo. Ya ni siquiera se entusiasmaba por el canto, que había sido su gran consuelo. Alzó los ojos hacia la Luna, sin hablar, pidiéndole con el corazón que tuviera piedad de él y que acabara con su vida. La Luna, al comprender su dolor, se sintió conmovida y haciendo uso de su poder para influir sobre todos los seres vivientes que habitan la tierra, logró que el pájaro volviera a adquirir su anterior fisonomía humana.
Al ver su nueva imagen en el espejo del lago, el pájaro-hombre se sintió inmensamente reconfortado y quiso entonar una melodía en honor a la Luna, pero no pudo. Inmediatamente comprendió que ya no podría cantar como antes y permaneció en silencio. Después, con mucho esfuerzo y completamente empapado, ya que no podía volar, se desplazó hasta la orilla y se detuvo sin saber adónde ir; no tenía casa y tampoco amigos en ese bosque, debía buscar refugio en alguna parte.
Caminó sin rumbo durante horas hasta que el amanecer lo sorprendió cerca de una cabaña, golpeó a la puerta esperando encontrar a alguien que le brindara algo de comida y un lugar donde descansar.
Una mujer abrió, pero al verlo tan desalineado se asustó y cerró la puerta con violencia frente a sus narices. Esa misma mujer, la mañana anterior, mientras recolectaba castañas, se había deleitado escuchándolo cantar sobre la rama de un roble. Ahora no podía reconocerlo.
Un poco decepcionado se alejó del lugar, agotado y hambriento. Entonces recordó las castañas y las buscó. Luego de comer se sintió reconfortado y se acomodó bajo un árbol para dormir un poco.
Ya descansado, emprendió nuevamente la marcha. Debía haber algún ser humano que se compadeciera, le diera asilo y lo albergara hasta que consiguiera un trabajo y pudiera continuar con su vida, en paz. Sin embargo caminó todo el día sin encontrar a nadie que quisiera ayudarlo, todos desconfiaban de él. Así pasaron los días y cada vez era peor. Se empezó a correr la voz de que un hombre peligroso andaba rondando por el bosque. La gente dudaba de lo que decía y se negaban a atenderlo, cerraban sus casas con llave y trababan las puertas y ventanas antes de que él se acercara, por miedo a que les hiciera algún daño.
Habían pasado cuatro semanas cuando, sentado en la orilla del lago, cabizbajo, y con una amargura enorme, el hombre comenzó a lamentarse a viva voz del egoísmo y la incomprensión de los seres humanos. Era de noche. La luna plena, que volvía a aparecer por el lugar después de veintiocho días de recorrido, se detuvo frente a él y lo iluminó intensamente. Le costó reconocerlo, porque su ropa estaba muy sucia, se lo veía muy delgado y además le había crecido la barba, larga y desprolija. Cuando se dio cuenta de que era él, se molestó muchísimo y le dijo:
- ¿Qué sucede contigo? ¿Acaso no eres lo que tanto anhelabas ser? ¡Te di la posibilidad de ser feliz siendo un hombre y ahora te escucho maldecir a tus semejantes, mientras tienes más el aspecto de una bestia que el de un humano! ¿Qué esperabas? ¿Acaso creíste que ser un hombre significaba ser más afortunado que un ruiseñor?
Cada uno de ustedes viene a esta tierra para dignificar su vida, con la misión de ser felices haciendo felices también a los demás, pero nadie dijo que fuera sencillo lograrlo. No es fácil para ti, ni para los pájaros, ni para los peces, ni para los animales más feroces. Todos son diferentes, pero ninguno es mejor que otro, debes entenderlo. No eres más grande de lo que eras cuando eras sólo un ruiseñor. Una vez que hayas aprendido la lección, tendrás la oportunidad de estar verdaderamente libre del conjuro, mientras tanto seguirás sintiéndote solo e incomprendido.
El hombre permaneció en silencio en medio de la noche meditando las palabras de la Luna. Cuando amaneció, los rayos del sol alumbraron todo, poniendo de manifiesto su bello plumaje. Entonces, el hombre-pájaro se vio y comenzó a cantar. Una melodía de gratitud resonó desde lo más profundo del bosque y se escuchó en todos los confines.
Adriana Balocchi

La última cena
 
Son las tres de la tarde de un caluroso día de julio y en las calles la temperatura supera los cuarenta grados, ya llevamos un buen rato caminando.
Me pregunto si valdrá la pena.Milán está a pleno, ni siquiera el calor aplaca la eterna marea de gente. Siento el cosquilleo de las gotas de sudor que se deslizan por mi cara. Ya casi estamos. Santa Maria delle Grazie no resultó tan cercana como parecía cuando la vimos en el mapa.
Al llegar descubrimos que es necesario hacer una fila interminable para poder entrar, aún con los boletos de doce euros. Al Cenacolo Vinciano no ingresan más de veinticinco personas por vez y la visita dura apenas quince minutos.Vuelvo a preguntarme si valdrá la pena. Hay un cartel que reza: Prohibido tomar fotografías.
La guías hablan en inglés o en italiano, yo prefiero el italiano, pero para eso hay que esperar una hora más y ya estoy agotada, así que me conformo con escuchar la explicación en inglés, entenderla me requerirá un mayor esfuerzo. Espero que valga la pena.
Finalmente ingresamos. Nos encontramos con una sala amplia, el antiguo refectorio del convento, techos antiguos de ladrillones y madera, discretos ventanales por los que ingresa la luz y paredes altas completamente blancas, excepto la que ocupa el fresco de Da Vinci; enfrentada a esta obra hay otra pintura, la Crocifissione, de Montorfano . La gente se detiene sorprendida, ni un murmullo, un silencio absoluto ante la majestuosidad de La última Cena.
¿Quién de este mundo pudo crear algo semejante? A pesar del inevitable deterioro de la pintura, a pesar de haber sido atacada por la humedad de tantos años, a pesar de haberse transformado durante la guerra en un establo donde los franceses practicaban tiro, a pesar de que algún sacrílego hizo desaparecer los pies de Jesús para abrir una puerta en la habitación... A pesar de todo eso, la obra es sublime.
La contemplo y siento que Judas me mira tratando de parecer inocente, fingiendo ignorar lo que le espera al maestro. Veo a Pedro, interrogante, con una daga en una mano quizá en su desesperación de vengar la traición. Contemplo a los otros discípulos que miran a Jesús tratando de entender la profecía: "Uno de vosotros me entregará ". ¿Quién y por qué? se lee claramente en sus miradas.
Jesús se muestra sereno, sabe que todo está escrito y nadie podrá modificarlo, la pintura lo representa exactamente así, en paz. Mientras tanto, la imagen casi femenina de Juan deja percibir un total desconsuelo. La luz que ilumina esos rostros es celestial.
Quiero acercarme a la pintura más allá de la cinta que la separa del público, quiero tocarla, quiero introducirme y sentarme a la mesa con ellos, sentir lo que ellos sienten. Es tan auténtico. No creo haber visto esa expresión en un rostro jamás ¿Es que ninguno de nosotros ha sentido alguna vez la presencia cercana de Cristo a lo largo de la vida?
Y en medio de toda esa gente que no conozco, con la voz en inglés que explica los detalles de la pintura que no escucho, mi mente va mucho más allá, me replanteo mis creencias, mi fe católica . Pienso, me interrogo, me juzgo, me sorprendo, hasta me culpo por mi agnosticismo. ¿Acaso sólo ellos fueron capaces de sentirlo? De pronto hay algo que me calma, algo que viene a mi memoria sin pensar, algo natural, casi primitivo. Él estuvo conmigo ahí , recuerdo esos instantes, lo sentí muy cerca, casi tocándome, Jesús estuvo presente al menos en esos momentos, no tengo dudas. Entonces, no vi mi cara porque no estaba frente a un espejo, pero recuerdo que alguien me dijo: Tu rostro está iluminado.
Sí, él me acompañó en cada uno de mis partos, como a tantas otras. Ese recuerdo me reconforta y me da alivio. Ya no me agobia el calor sofocante, la gente de mi alrededor parece haber desaparecido, estoy relajada y en paz. Me siento privilegiada.
Ahora consigo comprender la luz que Leonardo puso en cada rostro de este fresco, es la luz del milagro.
Y me digo: Sí, valió la pena ver la pintura.

Adriana Balocchi

 

 
Adriana Graciela Balocchi
nació el 16/8/59 en Comodoro Rivadavia, Patagonia Argentina.
Años después de haberse graduado como ingeniera en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, decide desarrollar su gusto por el arte, incursionando en la fotografía, la pintura y la escritura. Actualmente vive en Buenos Aires.
Obra literaria:
Publicó en el 2009 su primer libro, Improntas de un Hemisiglo, en el que a través de relatos breves hace un recorrido de su propia historia, constituyendo así una obra autobiográfica.
Durante algunos años participó del Taller literario del Instituto Eduardo Mallea (Bs. As., Arg) y de sus antologías: Aquella luz que la palabra sella (2014), El Álgebra de los Sueños (2015), La caja de la escritura (2016).
Otras obras de su autoría también han sido seleccionadas y publicadas como parte de antologías: en 2015 "Ojos que gritan" (Poesía), en Dualidades de la vida y del Amor, Ed. Dunken; en 2016 "Don Ignacio" (Relato) En Palabras Sublimadas, Ed. Dunken, en 2017 "Retazos de Malvinas" (Cuento) en El Hogar de los cuentos, Ed. Dunken; en 2019 "La Tormenta" (Relato) en Antologías de invierno 2019, SADE Mercedes, en 2020 "Solo sabe a sal" (Poema) en Antología Encuentros con la Vida, SADE Mercedes, SADE Mercedes, en 2020, "En Cuarentena" en Catálogo Poemas Ilustrados Premio Octimio Landi.
En 2018 y 2019 publicó algunos de sus trabajos en la Revista Dom, del diario Crónica de Comodoro Rivadavia.
Finalista en el XXIII Certamen de Poesía y Cuento LETRAS VIVAS 2018, Organizado por Grupo de Escritores Argentinos, con el cuento "El deseo del Ruiseñor".
Ganadora en el CONCURSO NOVELA ROMÁNTICA de Prosa Editores, en 2018, con su primera novela: Malena, como el tango. Editado por UNITEXTO Digital Publishing a través de AMAZON y por Prosa Editores.
Ganadora del 5° Premio en VI CONCURSO INTERNACIONAL PLEAMAR DE POESÍA (Declarado de Interés Cultural Nacional por el Ministerio de Cultura Nacional: Resol. -2017- 07335259- APM-DMED-MC. Declarado de Interés Municipal por el Concejo deliberante del Municipio de Necochea), por la poesía "Si volviera a verte" (28-7-2018).
Poeta participante en la Expo- Coloquio Internacional PRE-TEXTOS DEL SOLSTICIO 2018, realizada en Palpalá, Jujuy.
Ganadora del 5° Premio en I PREMIO INTERNACIONAL SHINCAL DE MICRORRELATOS A LOS PUEBLOS ORIGINARIOS, por el Microrrelato "La lección de Clarita" (22-2-2019)
Poeta participante en PRE-TEXTOS 2020 "Malvinas en pluma y pincel", Palpalá, Jujuy. Premio Honor al Mérito otorgado por Semillas de Juventud S. XXI (Bogotá, Colombia)

 

Obra pictórica:
11 al 14 de marzo 2015- EXPOSICIÓN INTERNACIONAL "PRESENTES". Sociedad Rural de Buenos Aires.
3 al 29 de setiembre 2015- MUESTRA " EL SENTIMIENTO DE NUESTRA OBSERVACIÓN". Espacio Y, Mansilla 2982, Buenos Aires.
15 al 22 de marzo 2016. 7° MEGAMUESTRA " POR EL AGUA Y EL MEDIO AMBIENTE". Espacio 10, Guatemala 4757, Buenos Aires.
3 al 14 de junio 2016- CONCURSO "SALÓN ESTÍMULO 2016". Espacio 10, Guatemala 4757, Buenos Aires.
7 al 17 de Octubre 2017- MUESTRA "ETNIAS, MIRADAS QUE DICEN". Espacio 10, Guatemala 4757, Buenos Aires.
17 de Setiembre al 17 de Octubre 2018 - Exposición en UCESARTE (de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales) HALL DEL AUDITORIO DE PARAGUAY 1457 PISO 1°. Buenos Aires.
28 de Octubre al 8 de Noviembre 2019- MUESTRA "AMERICANOS". Expo Arte CUI, Centro Universitario de Idiomas, Junín 224, Buenos Aires.